Y es que sin querer te busco, Sin querer siempre te pienso.
Cada mañana como un girasol que va buscando el sol, para sentir ese calor en mis labios, que me ofrecen tus besos sin prisa, son odio, así sin querer te llamo en la imaginación.
¡Ven besémonos los labios sin temor y con amor!
Bésame lento, despacio, con toda pasión.
La Maru.
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