Siendo los silencios de tu alma, el relato de mi amor.
Siendo tú sonrisa, esa sonrisa pícara y divina que dibuja una inmensa alegría en mí, y se vuelve mi desquite a la pasiva de mi vida.
Siendo tus ojitos, esas dos piedras preciosas marrones, para mí lo más hermoso, esos que inquietan mis soledades.
Cuando siento mi amor platónico ser mi refugio, te pienso, te sueño, y te escribo con todo el amor.
Vida mía! hoy sé que eres mi paraíso!
La Maru.
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