A veces cuando me siento a escribirte, casi junto a mí ventana, descorro las cortinas como buscando una musa que se esconde en el jardín, se me pierde la mirada imaginándote entre los árboles de cerezo, y me sorprendo porque varias veces termino observado a mi gato como juega con las flores cuando las mece el viento. Es paradójico, termino escribiendo sobre el gato.
La Maru.
Muy bonito
ResponderEliminarGracias 🙋
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