Es sorprendente, pero todavía le recuerdo.
Recuerdo nuestros temas al hablar, del como me hacía reír.
De su sonrisa como fruta madura, lista para comer.
Del poco tiempo que duró nuestro querer, pero todavía recuerdo su mirar, de su forma de querer y de andar, de sus manos listas para abrazar.
Todavía le recuerdo, no es tan fácil olvidar.
La Maru.
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