Déjame esa fantasía en mí,
que eres tú el lucero que guía
mis manos ansiosas por sentir
los secretos que guarda
cada átomo de tu cuerpo.
Déjame ser la pasión que te oprime,
El enigma que estremece tu alma,
El furor de tus caricias anhelantes,
El frenesí de tus demasías.
Déjame serlo todo.
La Maru.
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