En la inmensidad de la noche, cuando tu recuerdo aflora y se nutre de mi sensibilidad, la veo brillar...
a ella, la flameante luna, y, me deja taciturna en las tantas horas de poemas y cartas sin enviar, a la estrella fugaz de mi verso en el lejano firmamento, pidiendo volver a verte.
Mientras las demás titilaban de amor.
La Maru.
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