Te ví pasar, en el momento menos esperado y sentí una extraña melancolía de aquellos días grises y aire fresco, cuando ansiosamente te esperaba cada tarde.
Y te busco con afán en cada letra que escribo para ti, y el aroma del café que aguarda el instante, me recuerda que tomarlo y mirarte a tus ojos era el mismo éxtasis divino en cada historia compartida, y hoy mi guitarra llora el canto de unos besos que se niegan al olvido.
Te amo vida!
La Maru.